En esta ocasión nos acercamos a una propuesta muy particular de la marca sueca: un Volvo FH Aero con propulsión de gas natural pero en ciclo diésel, gracias a que también utiliza un pequeño porcentaje de diésel.
Tras recuperar la senda de la “normalidad”, después de haber protagonizado una escalada de precios que dejó a muchos transportistas con sus vehículos parados en la campa, el gas licuado vuelve a escena como una de las alternativas “ecológicas” de transición que ganan posiciones, mientras la electromovilidad no avanza a la velocidad esperada.
Y la alternativa que hoy traemos a nuestro campo de pruebas es una de las más sólidas y la vez menos comunes: se trata de un Volvo FH con la nueva cabina Aero y un motor de 12,8 litros de cilindrada que sube sus prestaciones hasta los 500CV. Hasta aquí nada fuera de lo normal hasta que nos fijamos en el combustible que alimenta este motor: el Gas natural licuado (GNL). Pero hay más, se trata de un motor que no funciona en ciclo OTO, como la mayoría de los vehículos a gas, sino que estamos ante una mecánica de ciclo diésel.
Gas natural en ciclo diésel
Para hacer funcionar este motor (híbrido podríamos decir) Volvo ha añadido un segundo sistema de alimentación de combustible tipo common rail de manera que los inyectores de cada cilindro reciben gas natural licuado, pero, para “engañar” al motor de ciclo diésel, antes de iniciar la explosión de cada ciclo se inyecta una pequeña parte de gasoil. Prácticamente se puede decir que el gasoil aquí se puede considerar casi más un aditivo, como el Adblue, que un combustible, pues su consumo está más en línea con el del aditivo; entre un 5 o un 7% del total.
Y lo cierto es que la combinación le sienta muy bien a esta tractora que se ha destapado como un vehículo altamente eficiente. ¿Quieres saber como se comportó en nuestro recorrido de pruebas?



